Envio gratis a partir de 99€
Menu

Bubble hash: qué es, cómo se hace y cuánto cuesta

Índice10 secciones
  1. ¿Qué es el bubble hash? Hachís de agua helada, sin disolventes
  2. Cómo se hace el bubble hash: agua, hielo y mallas de micras
  3. Bubble hash frente a otros tipos de hachís: tabla comparativa
  4. Grados de calidad: cómo leer las micras y qué es el full melt
  5. Cómo se consume el bubble hash: desmenuzado, vapo y dab
  6. Composición y perfil sensorial: qué se percibe al consumirlo
  7. Marco legal del bubble hash en España: lo que debes saber
  8. Precio del bubble hash en España: cuánto cuesta el gramo
  9. Conclusión
  10. Preguntas frecuentes
Foto de apertura: Bubble hash

El bubble hash es resina de cannabis separada con agua helada, hielo y mallas de micras, sin disolventes. Se reconoce por su textura arenosa y su color rubio o dorado. También lo verás como ice-o-lator o ice o lator: mismo método, distinto nombre.

Aquí uso los tres términos como sinónimos, que quede claro desde el principio. Cambia la escuela, la tienda o el colega que te lo cuente, pero el proceso es el mismo.

¿Y cómo lo reconoces de un vistazo, sin abrir ninguna etiqueta? Por la textura, sobre todo:

  • Aspecto arenoso, tipo arena mojada o azúcar moreno húmedo, nada de plancha compacta.
  • Color del rubio claro al marrón dorado, según genética y grado de filtrado.
  • Se desmenuza entre los dedos en vez de partirse o doblarse como el prensado de toda la vida.

Ojo con una cosa que veo repetirse: mucha gente juzga un bubble hash por lo claro que es. Después de años tocando resina en clubs y ferias, te digo que el color solo cuenta la mitad de la historia. Un rubio precioso mal secado se apelmaza en dos semanas.

Recuerdo la primera vez que vi uno, en un club del Eixample allá por 2010. Sobre el plato había un montoncito rubio que parecía polen apelmazado, y no el chocolate oscuro de siempre. Ostres, la mitad de la terraza se levantó a mirar.

A partir de aquí desmontamos el método, las micras y cómo leer una etiqueta sin que te la cuelen.

Lo esencial en 30 segundos

El bubble hash es resina de cannabis separada mediante agua helada, hielo y bolsas de malla, sin disolventes. Se distingue por su textura arenosa y su color rubio o dorado. También conocido como ice-o-lator o IWE, su calidad depende de la genética, la agitación, el filtrado por micras y el secado final.

  • Extracción sin disolventes: agua helada, hielo y mallas separan los tricomas de la planta.
  • El número de micras en la etiqueta indica el calibre de malla, pero la calidad final depende también del proceso de agitación y curado.
  • En España, el marco legal se define por la composición del producto final, no por el método de extracción usado.

¿Qué es el bubble hash? Hachís de agua helada, sin disolventes

El bubble hash es un concentrado de cannabis sin disolventes: se elabora con agua helada, hielo y bolsas de malla (las bubble bags) que separan los tricomas del resto de la planta. También se le llama iceolator o IWE (Ice Water Extraction). Mismo producto, tres apellidos.

Vamos con el vocabulario fino, que es lo que separa a quien lee bien una etiqueta de quien se deja colar gato por liebre.

Un tricoma es esa glándula con forma de champiñón que recubre el cogollo y donde se concentran cannabinoides y terpenos. Junta millones de esas cabecitas, sécalas bien, y ya tienes resina.

La palabra micra sale por todas partes y no, no es marketing. Es el tamaño del poro de la malla que retiene cada fracción de tricomas. Las mallas de bubble hash son, básicamente, el colador de toda esta historia.

💡 Ojo con la palabra «resina»: en España la usamos igual para el chocolate prensado de toda la vida y para un ice-o-lator. Si en la ficha no aparece «agua helada», «ice-o-lator» o una micra concreta, lo más probable es que no estés ante un bubble hash.

Ese detalle de ficha, después de años mirando etiquetas en clubs y tiendas, es mi primer filtro. Y no falla casi nunca.

En el catálogo de hachís CBD lo verás escrito como bubble hash CBD o como ice o lator, según la escuela: los holandeses popularizaron el nombre comercial y los americanos el de «bubble». Ostres, las discusiones que he visto en la terraza de un club del Eixample por esto mismo, y al final hablaban todos de lo mismo.

Cómo se hace el bubble hash: agua, hielo y mallas de micras

Ahora que ya sabes qué tienes entre manos, toca ver de dónde sale. Y te lo cuento porque el proceso no es un capricho de laboratorio: cada paso explica una parte de la calidad que luego pagas en el club.

Resumido en cinco movimientos:

  • Cargar: material vegetal, hielo y agua lo más cerca posible de 0 °C dentro del cubo o la lavadora.
  • Agitar: suave y con paciencia. Cuanto más bruta la agitación, más materia verde acaba colándose.
  • Reposar: el frío hace su trabajo y la resina se separa de la planta.
  • Filtrar en cascada: el agua pasa por bolsas de extracción apiladas, de la malla más abierta a la más cerrada.
  • Secar y curar: el paso que más gente arruina.

La cascada es la clave de todo, colega. El filtrado final del iceolator separa el producto por calidades en función del tamiz, y esa clasificación por micras es la que ordena todo lo demás.

En un kit típico las mallas van de las más abiertas (arriba, retienen hojas y restos) a las más cerradas (abajo). Cada bolsa recoge glándulas de un calibre distinto, y por eso una misma colada te da varios grados de pureza en la misma tanda.

💡 Cada bolsa deja su marca: el número de la etiqueta es justo el calibre donde quedó esa tanda.

¿Y lo de «bubble»? Por el comportamiento del material al calentarlo: una resina limpia burbujea y se funde, mientras que una cargada de restos vegetales se ennegrece, humea y deja residuo seco.

Ese era el test que hacíamos a ojo en las terrazas de los clubs del Eixample, con la punta de un mechero y un cuchillo caliente. Ojo, es puro criterio de barra, no una medición: no sustituye a un análisis y aquí lo cuento como experiencia personal, no como dato verificado. Pero orienta.

El material de partida también manda, ostres si manda. Con trim (los recortes de la manicura) sacas volumen y un producto correcto; con cogollo entero de buena genética sacas menos gramos pero, en lo que yo he catado, mucho más aroma. Ni el trim es basura ni el cogollo garantiza nada: la agitación mal hecha te destroza cualquiera de los dos.

⚠️ El secado es el punto crítico que casi nadie cuenta. Resina húmeda comprimida en bola = textura pastosa, riesgo de moho y ese sabor a heno que delata una prisa. Capa fina, frío y paciencia: ahí se juega media calidad final.

Cuando compres un hash bubble, mira precisamente eso: que se desmenuce seco entre los dedos, sin dejarte la yema pringada.

Proceso del bubble hash en 4 pasos: agua con hielo, agitación, filtrado por mallas de micras y secado
Los 4 pasos de la extracción con agua helada, del cubo al curado.

Bubble hash frente a otros tipos de hachís: tabla comparativa

Con el proceso claro, la pregunta que sale sola en cualquier terraza de club es esta: ¿y esto en qué se diferencia del chocolate de toda la vida? Va, te hago el mapa completo.

Quédate antes con la idea madre: todo se reduce a cómo separas la resina de la planta. Lo que distingue al bubble hash del kief, del hachís en hielo seco o del prensado tradicional es precisamente su método de extracción con agua helada.

A partir de ahí, los métodos se agrupan en tres familias: separación en seco (prensado, charas, dry sift), separación en agua helada (el bubble hash) y separación por presión y calor (rosin). Lo demás son matices de escuela, de país y de costumbre.

Tipo Método Textura Aroma Pureza aparente
Prensado tradicional Tamizado en seco y prensado Maleable, se parte en placas Especiado, terroso, tostado Variable: suele arrastrar restos vegetales
Charas Frotado a mano en fresco Pegajosa, casi negra, se estira Intenso, verde, vegetal Media, depende del pulso
Dry sift Tamizado en seco, con frío y sin agua Polvo suelto, arenoso, rubio Seco, floral, discreto Alta con varios pases de refinado
Bubble hash Agua helada y mallas de micras Arenosa; se desmenuza Terpénico, muy cercano a la flor Alta a muy alta según la micra
Rosin Presión y calor sobre flor o hachís Densa, tipo mantequilla Dulce, concentrado Muy alta, sin disolventes

Aviso de honestidad: las columnas de textura y aroma recogen descripciones sensoriales, no medidas de laboratorio. Varían según el productor, el lote y hasta el día.

Fíjate en un detalle que a mí me encanta: el duelo bubble hash / dry sift va a por lo mismo, glándulas limpias. Lo que cambia es la herramienta, aire y frío seco en un caso, agua en el otro.

Donde el bubble hash suele sacar cabeza, y esto es percepción compartida en las catas de club, es en el aroma. Los terpenos son volátiles y se van con el calor y la oxidación, y aquí no hay prensado prolongado. Un bubble bien secado huele a la variedad de la que salió.

En una cata a ciegas que montamos hace un par de años en una asociación del Eixample, la mitad de la mesa acertó la genética solo oliendo el bubble. Con el mismo cultivo prensado, nadie. Anécdota, no estudio, pero explica bien por qué el agua helada tiene tantos fans.

💡 Regla de terraza: si quieres reconocer la genética por el olor, tira de extracción en agua. Si buscas ese sabor tostado y clásico que lleva décadas en nuestros barrios, el prensado sigue mandando.

Y ojo, que aquí no hay ganadores absolutos, ostres. El prensado gana en costumbre, en manejabilidad (se calienta, se desmiga y va) y en ese perfil especiado que mucha gente asocia directamente al hachís.

El bubble juega en otra liga, más delicada: se apelmaza si lo aprietas, sufre con la humedad y te pide mimo. Cada uno tiene su momento y su gente.

Para elegir sin marearte, tres criterios: aroma (agua helada), sabor clásico (prensado) y facilidad de manejo diario.

Si quieres el panorama largo de todas las familias, lo tienes en la guía completa del hachís; y si te ha picado el frotado a mano, dedicamos un artículo entero a las charas.

Grados de calidad: cómo leer las micras y qué es el full melt

Con el mapa de familias claro, llega el momento de la verdad: abres una web o miras la bandeja del club y ves un «73u» o un «6 estrellas» en la etiqueta. Eso no es marketing gratuito, colega. Es información, y sólo hay que saber leerla.

El número es el tamaño de malla por el que ha pasado esa resina. Y ese tamaño te cuenta bastante sobre lo que has recogido.

Bubble hash CBD clasificado por micras, textura arenosa
Micraje Qué recoge Lectura práctica
160u Cabezas grandes con restos vegetales finos Más rendimiento, menos pureza
120u Cabezas maduras, algo más gruesas Tramo noble, textura arenosa
90u Cabezas maduras bien seleccionadas El punto dulce para mucha gente
73u Cabezas maduras y limpias El más cotizado del mercado
45u y menos Cabezas pequeñas, tallos, polvo Suele bajar en aroma y limpieza

La franja de 73–120 micras es la que concentra las cabezas de tricoma maduras, y por eso es la que se paga. Todo esto funciona porque, el frío endurece los tricomas y permite separarlos mecánicamente de la materia vegetal sin disolventes químicos.

💡 Un 73u no es automáticamente mejor que un 120u. Si la flor de partida era mediocre, ese 73u te dará poco aroma y poca vida. Genética buena a 120u gana casi siempre a genética floja a 73u. Ostres, esto se ve constantemente.

El full melt es el escalón de arriba: la resina está tan limpia que se funde casi por completo al aplicarle calor y deja un residuo mínimo, casi transparente.

Y aquí toca ser honesto contigo: en mi experiencia comprando y catando en clubs de Barcelona, el full melt de verdad es minoritario. Requiere flor fresca de primera, agua muy fría, agitación cuidadosa y un secado impecable. Mucho hash etiquetado como full melt es, siendo generosos, un buen ice-o-lator.

⚠️ La escala de estrellas (de 1 a 6) es orientativa, no una norma oficial: nadie la audita. Seis estrellas en una tienda pueden equivaler a cuatro en otra. Mírala como pista, no como certificado.

Si quieres ver cómo se traduce esto en un producto concreto, el White Ice O’Lator 70 % sirve de ejemplo del tramo premium: porcentaje declarado en etiqueta, no un «alto contenido» dicho a ojo, dentro del hachís CBD del catálogo.

Mi regla al comprar bubble hash CBD es sencilla, y es criterio propio, no norma oficial: micraje declarado, porcentaje declarado y análisis de lote disponible. Si falta lo tercero, la etiqueta vale poco.

Cómo se consume el bubble hash: desmenuzado, vapo y dab

Ya sabes leer la etiqueta. Ahora viene lo divertido: qué collons haces con esa resina cuando la tienes en la mano.

Lo primero que flipa al que viene del prensado es que aquí no hace falta mechero ni papel de plata para ablandarlo. Pellizcas, espolvoreas sobre la flor ya liada o repartida en el papel, y a volar.

En porro o en blunt es como lo fuma la inmensa mayoría de los socios con los que comparto mesa. Ojo, eso es lo que yo veo en los clubs, no una estadística. Mezclado con flor arde regular y se aprovecha entero.

Si el material te sale muy graso o pegajoso (pasa con los full melt más resinosos), enfríalo unos minutos antes de tocarlo y se vuelve mucho más manejable.

La segunda vía es el vaporizador de concentrados. Aquí sí que se ve la calidad, y esto es observación de terraza, repetida cientos de veces: un full melt se funde limpio y deja apenas una mancha ambarina.

Un hash cbd con más restos vegetales, en cambio, te deja carbonilla negra en la superficie. No es ningún drama, pero se nota al limpiar y se nota en el sabor.

Y ojo, que la culpa es del aparato, no tuya: la temperatura lo decide casi todo. Los vapos de concentrados suelen moverse en una horquilla orientativa de 180–230 °C, un rango de uso habitual entre fabricantes, no un dato de laboratorio. Cada trasto calibra a su manera.

Subir de golpe al máximo quema aroma sin ganar nada a cambio. Empieza por abajo y ve ajustando con la escala de tu propio equipo.

🧪 Separo siempre lo que es dato de lo que es experiencia. Lo que cuento sobre texturas, residuo y sabor es mi criterio tras años de catas en club, no una medición contrastada. La ficha analítica del lote es lo único que te da números verificables.

Resumiendo las opciones para elegir entre las tres variantes de consumo:

  • Porro o blunt. La vía fácil, sin equipo. Pierdes matices, ganas comodidad.
  • Cazoleta de resina o dab. Sabor máximo y control fino de la temperatura. Pide un buen full melt.
  • Pipa de agua con pantallita. El término medio de toda la vida en los clubs del Eixample.

Y ahora los fallos que veo repetirse temporada tras temporada, en clubs y en casas de colegas:

  • Meterlo en el grinder. Se apelmaza en las cuchillas, se calienta con la fricción y acabas rascando con un palillo. Dedos fríos y punto.
  • Usar un vapo de hierba seca no preparado para resinas. Sin cápsula ni almohadilla específica, la resina se cuela y te carga la cámara.
  • Dejarlo cerca de una fuente de calor (encima del router, en el salpicadero del coche, junto a la vitro). Se convierte en una pasta pegajosa y pierde matices.
  • Guardarlo en papel o en bolsita de plástico blando. El papel absorbe grasa, el plástico se carga de estática y te quedas sin la mitad.

La conservación no es una manía de coleccionista, créeme: por mi experiencia, el bubble hash es el tipo de hachís que antes pierde perfume si lo tratas mal. Frasco de cristal hermético, oscuridad total y frío estable.

En la nevera aguanta de lujo. En el congelador, todavía mejor si lo vas a dejar meses. Y agradece que no lo manosees cada dos días: cuanto menos aire y menos dedos, más aroma queda al final.

💡 Saca el frasco de la nevera y deja que se temple cerrado antes de abrirlo. Ábrelo helado y la condensación se te cuela dentro, arruinando la textura.

Composición y perfil sensorial: qué se percibe al consumirlo

Y llegamos a la pregunta que sale siempre en la terraza del club: ¿qué se nota de verdad cuando lo pruebas?

Empecemos por lo que hay dentro del bote. Un bubble hash bien hecho es casi todo cabeza de tricoma, con una concentración de resina muy por encima de la de la flor de partida y con poquísima materia vegetal acompañando.

En un bubble hash CBD, el cannabinoide dominante es el CBD. Con el tiempo suele asomar también algo de CBN, fruto de la oxidación natural de la resina.

Luego está la carga de terpenos, y ahí está la gracia del asunto: al trabajar en frío y sin disolventes, esos compuestos volátiles sobreviven muchísimo mejor que en un proceso con calor.

Eso se traduce directamente en nariz. Lo que yo busco cada vez que destapo uno:

  • Fondo resinoso y especiado, el sello de casi cualquier hash de agua decente.
  • Matices cítricos o de pino si la genética venía por ahí, más comunes en material fresco.
  • Notas terrosas o de madera húmeda, típicas de variedades más clásicas.
  • Ausencia de olor a heno o a cartón: si aparece, algo se hizo mal.
💡 Frota un pellizco entre los dedos unos segundos antes de olerlo. El calor de la mano abre los terpenos y te da un perfil mucho más honesto que el bote recién destapado.

En boca, ostres, la diferencia frente al prensado de toda la vida canta. El humo sale denso pero limpio, sin ese regusto a goma quemada que arrastran algunos chocolates. Y el sabor se parece bastante al de la flor original en vez de aplanarse.

Sobre las sensaciones, voy a ser honesto y prudente a la vez. Lo que la gente suele describir es sobre todo el aroma y una percepción del sabor más nítida que con el prensado, nada más.

Y varía muchísimo según la persona, su tolerancia, el momento y hasta la compañía. No hay dos experiencias iguales, así que desconfía de cualquiera que te venda un efecto garantizado.

Un apunte de conformidad, porque toca: lo que se comercializa legalmente aquí parte de cáñamo que respeta el umbral de THC fijado por la normativa aplicable, tema que ya desgranamos en el marco legal del HHC en España (Reglamento (UE) 2021/2115). En esta sección hablo de aroma, textura y sabor. De salud, ni una palabra.

Queda la parte que en España conviene tener clarísima antes de comprar nada: en qué casilla jurídica cae eso que tienes en la mano.

La regla madre te la resumo como se la explico a los socios en la terraza del club del Eixample: lo que determina el marco no es el método de extracción, sino la composición del producto final. El agua helada no cambia el estatus de nada, collons.

Un hachís de agua elaborado a partir de cáñamo y que se mantiene dentro del límite legal de THC es legal precisamente por eso, porque no contiene ninguna molécula fiscalizada por encima del umbral. Una resina rica en THC, en cambio, entra en el régimen de sustancias fiscalizadas que establece la Ley 17/1967[1].

Cronología del marco legal del bubble hash en España
Cronología : 1 hito

Y ojo, que esa frontera es muy real. Según la nota publicada por el Ministerio del Interior, en febrero de 2024 la Policía Nacional desmanteló el primer laboratorio en España dedicado al rosin, obtenido a partir del método bubble hash. Mismo proceso mecánico, materia prima distinta, consecuencias jurídicas opuestas.

ℹ️ Tenencia y consumo en vía pública: el consumo en el ámbito privado no está tipificado como delito, pero hacerlo en la calle o llevar encima sustancias fiscalizadas puede constituir infracción grave según el art. 36.16 de la LO 4/2015. Tienes el detalle de las cuantías en la sección de multas de la guía del hachís.

En el plano comercial la cosa también está delimitada. Lo que puede venderse aquí son productos derivados del cáñamo que respetan el umbral de THC fijado por la normativa europea (Reglamento (UE) 2021/2115), y que no se presentan como medicamento, competencia reservada a la AEMPS[2].

Por eso cada lote de hachís CBD pasa por análisis de laboratorio: es la única forma de acreditar que no contiene ninguna molécula fiscalizada. Sin papeles, no hay historia.

Te lo digo por experiencia de mostrador: en quince años he visto a mucha gente fijarse en el color o en el burbujeo del dab, y a casi nadie pedir el boletín de análisis. Es justo al revés. El aspecto es percepción personal; el certificado es lo único que se sostiene ante quien te pregunte.

⚠️ El CBD no es un medicamento y no sustituye el consejo ni el tratamiento médico. En caso de duda, consulte a un profesional sanitario.

Precio del bubble hash en España: cuánto cuesta el gramo

Vale, toca la pregunta de bolsillo. Te doy cifras de nuestro propio catálogo, consultadas el 01/09/2026, y te aviso: los precios cambian y un lote nunca es eterno.

El Black Ice O’Lator 70 % arranca desde 17,70 EUR, el White Ice O Lator 70 % desde 19,80 EUR y el Ice Rock 90 % desde 21,30 EUR (precios de catálogo Spliff, verificados el 01/09/2026). Esa horquilla es, hoy, la puerta de entrada realista al segmento de agua helada premium.

Ahora la parte honesta del euro/gramo. Un bubble hash casi siempre te saldrá más caro por gramo que un prensado corriente. No es marketing, collons, es aritmética de rendimiento: de un montón de material vegetal salen unos pocos gramos de resina útil tras el filtrado en cascada.

Pagas el descarte, no el gramo. Si la flor de partida es mediocre, no hay agua helada que la salve, así que el coste empieza mucho antes del filtrado.

💡 Constatación de mostrador Spliff: la diferencia de precio se compensa en parte con la cantidad que usas. Al ir casi todo resina y muy poca hoja, pellizcas menos para el mismo humo denso. Compara siempre precio por gramo y cuánto te dura, no solo la cifra de la etiqueta.
Factor Efecto en el precio
Tramo de malla Sube el euro/gramo según demanda
Grado full melt El más caro: minoritario y difícil de conseguir
Cantidad comprada El euro/gramo baja al subir el formato
Disponibilidad del lote Producción limitada: cuando se acaba, se acaba

Y va el consejo que llevo dando desde la terraza del club: desconfía del ice-o-lator sospechosamente barato. Un hachís CBD de agua helada a precio de prensado industrial suele salir de material flojo, filtrado apresurado o secado chapucero. Ojo, esto es mi lectura de quince años comprando, no un dato de laboratorio. Pero ostres, se nota al primer pellizco.

⚠️ Un precio muy por debajo del mercado casi nunca es una oportunidad: mira el micraje, el lote y el análisis antes de mirar la cifra.

Si quieres comparar tramos y formatos con calma, los tienes juntos en la colección de hachís CBD, con el precio por formato a la vista.

Conclusión

Lo que me llevo yo del bubble hash

Si de todo este recorrido te quedas solo con tres ideas, que sean estas. Las mismas que le suelto a cualquier colega que me pregunta en la terraza del club.

  • El bubble hash es agua, hielo y paciencia, con la flor de partida y el secado como verdaderos jueces de la calidad.
  • El calibre de la malla orienta, pero no es garantía por sí solo: la agitación y el curado pesan tanto o más.
  • Pagas más por gramo porque compras resina, no planta. Ahí está toda la diferencia, y ahí se entiende el precio.

Mi consejo: la primera vez, compra poco. Huélelo con calma y pásalo por la prueba del calor. Un buen hash bubble se delata solo, sin que nadie tenga que venderte la moto.

Y si te ha entrado el gusanillo, en el catálogo de hachís CBD tienes referencias de extracción en agua helada para ir comparando con criterio propio. Ostres, que aproveche.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipos de hash hay?

Existen tres familias según el método: separación en seco (prensado, charas, dry sift), separación en agua helada (bubble hash) y separación por presión y calor (rosin). Cada uno varía en textura, aroma y pureza aparente, según recoge la tabla comparativa del artículo.

¿Cómo se consume el bubble hash?

Se puede desmenuzar sobre un porro o blunt, fumar en pipa de agua con pantallita, o vaporizar/dabear en cazoleta de resina para máximo sabor. Evita el grinder (se apelmaza) y los vapos de hierba seca sin cápsula específica, que dejan colar la resina y cargan la cámara.

¿Cuánto cuesta 1 g de bubble hash o rosin?

Consulta la sección «Precio del bubble hash en España» para el detalle del White Ice O Lator. En general, el euro/gramo sube según el tramo de malla, el grado full melt, la cantidad comprada y la disponibilidad del lote, ya que la producción es limitada.

¿Qué droga es el hash?

El marco legal no depende del método de extracción sino de la composición del producto final: el agua helada no cambia el estatus jurídico del hachís. Conviene revisar la sección «Marco legal del bubble hash en España» antes de comprar.

¿Cómo se fuma el bubble hash?

La vía más simple es pellizcarlo y espolvorearlo sobre la flor ya liada, sin necesitar mechero ni papel de plata para ablandarlo, a diferencia del prensado tradicional. Si sale muy graso o pegajoso, conviene enfriarlo unos minutos antes de manipularlo para que se vuelva manejable.

Fuentes

  1. Ley 17/1967, de 8 de abril, por la que se actualizan las normas vigentes sobre estupefacientes — BOE, texto consolidado — www.boe.es
  2. Cannabis, aspectos regulatorios en España (AEMPS) — Plan Nacional sobre Drogas, Ministerio de Sanidad — pnsd.sanidad.gob.es
  3. Nuevos alimentos — Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) — www.aesan.gob.es
  4. El Consejo de Ministros aprueba el Real Decreto que regula el uso medicinal de cannabis en preparados estandarizados — Ministerio de Sanidad — www.sanidad.gob.es
  5. Reglamento (UE) 2015/2283 relativo a los nuevos alimentos — EUR-Lex — eur-lex.europa.eu
  6. Reglamento (UE) 2021/2115, art. 4 — superficies de cáñamo admisibles solo con un contenido de THC no superior al 0,3 % — EUR-Lex — eur-lex.europa.eu

¡Más de 30.000 clientes en la comunidad SPLIFF®!

¡Lo decís vosotros!

sobre 4202 opiniones

Opinión de cliente Mini Grinder con foto - Spliff
Annika Z
Valorado con 5 de 5
Triturado de forma suave y con soltura. ¡Genial! :)
Opinión de cliente Tonc Spliff con foto - Spliff
Annika Z
Valorado con 5 de 5
Genial. También queda muy bien ^^°°°
Opinión de cliente Hojas finas X32 con foto - Spliff
Annika Z
Valorado con 5 de 5
Se patinan de maravilla; ahora estamos probando el sabor.
Magic Vape photo review
Demo A
Valorado con 4 de 5
Se vapea de maravilla, el sabor es intenso y la batería aguanta todo el día.

Únete a nuestro programa de cashback SPLIFF®

¡Gana un 10% de cashback en cada compra y gasta tu dinero sin límites!

#SPLIFFSOCIALCLUB

¿Nos vemos en Instagram?

0 artículos
0,00€
Menu
  • Español (es / €)